Pasion por la presencia de Dios

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.”

Salmo 27:4

Hay un gran tesoro que Dios le ha dado a cada creyente.  En este tesoro hay paz, gozo, protección, poder, sanidad, prosperidad, dirección, amor…todo lo que necesitamos se encuentra en este tesoro llamado la presencia de Dios. El Rey David, autor del Salmo de hoy, entendía esto claramente.  Por eso es que el tan apasionadamente buscaba la presencia de Dios.

David estaba bien consciente que era la presencia de Dios que lo empodero para derrotar al león, el oso y después a Goliat.  También fue la presencia de Dios que fue desatada mientras que David tocaba el arpa para el Rey Saúl causando que los demonios huyeran del rey atormentado.

La escritura nos dice que el Espíritu de Dios, la presencia de Dios reposaba sobre Jesús sin límite.  ¿Por qué? Porque Jesús sabia como cargar la presencia de Dios.  Él sabía cómo cuidarla.

Por eso es que Jesús podía levantar a los muertos de nuevo a la vida, ordenar legiones que se fueran de un hombre en un instante y mandar palabra de sanidad a los enfermos.

Amado, es posible que tú cargues la presencia de Dios de tal manera que tú impactes todo y a todos que te rodean igual que lo hizo Jesús.

La presencia de Dios, el Espíritu Santo, no tiene límites.  Él no está limitado a tu situación, a tu ciudad, tu cultura o aun a tu crisis.

Con razón el enemigo esta detrás de nuestra pasión por la presencia de Dios.  Con razón el enemigo dirige nuestro enfoque hacia dentro, para que veamos nuestras insuficiencias, nuestros problemas, fijarnos en lo que no hemos cumplido y que tan heridos estamos con lo que nos han hecho los demás.

Viendo por dentro, viendo lo que se nos ha hecho, manteniendo nuestros ojos fijados en nuestros problemas y en cómo hemos sido heridos nos robara de nuestra pasión por la presencia de Dios.

¿Tienes desanimo en tu vida? ¿Estas cargando con una ofensa? ¡Ten cuidado, querido lector!  El propósito de estas cosas en nuestras vidas es ahogar la pasión que tenemos por la presencia de Dios.

Nada, ni una ofensa, una crisis, un problema— ¡nada vale la pena perder la presencia de Dios en nuestras vidas!  ¡Es el tesoro más grande que se le ha dado al hombre!

Tenemos que dejar de ver por dentro, y darnos cuenta que hay un mundo que desesperadamente necesita la presencia de Dios que nosotros cargamos.

Al apasionadamente buscar esta presencia, y convertirnos en mejores mayordomos de la presencia de Dios en nuestras vidas, seremos tan infecciosos a todo y con todos los que nos rodean.

La gente que nos rodea, situaciones, circunstancias, ciudades, y hasta naciones, si naciones, no pueden evitar cambiar para la gloria de Dios, cuando se infectan con alguien que está cargando la llenura de la presencia de Dios. 

Di esta oración:

Padre, te pido que me perdones por cargar con desánimo y ofensas.  Esto me ha robado de buscar Tu presencia apasionadamente. Me arrepiento por enfocarme tanto por dentro, y te pido que me ayudes enfocar en lo que está por fuera, en un mundo que necesita Tu presencia.   ¡Quiero infectar el mundo con Tu presencia para que todos y todo cambie para reflejar Tu gloria!

En el nombre de Jesús. ¡Amen!

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