Engrandezcan al Señor

“Engrandezcan al Señor conmigo;
exaltemos a una su nombre.”

Salmos 34:3 RVR1977

La cultura del cielo y la cultura aquí en la tierra son muy diferente.  La cultura del cielo piensa diferente, habla diferente, se mueve diferente hasta la moneda del cielo es diferente.  Nosotros usamos dinero en la tierra para obtener cosas, el cielo usa la fe.

Como hijos de Dios nunca fue Su intención que nosotros tuviéramos una manera inferior de pensar. El deseo de Dios es que nosotros pensemos como piensa el cielo.  Sin embargo, para pensar cómo piensa el cielo, es un ataque violento, no podemos ser pasivos. Para pensar como piensa el cielo nos tenemos que poner agresivos porque nuestro adversario, el diablo, le encantaría que nosotros mantuviéramos nuestras mentes y pensamientos en lo inferior, en asuntos mundanos y estar enfocados en nuestros problemas.

David, el autor de la escritura de hoy, pensaba como el cielo.  Uno puede leer el Salmo 34:3 e imaginar que David estaba experimentando uno de los momentos más gozosos de su vida.  Lo puede encontrar interesante al saber que cuando David escribió este Salmo en particular, él estaba fingiendo estar loco por la persecución feroz que el enfrentaba.  Estos eran tiempos difíciles en la vida de David.

“¿Cómo puedo engrandecer a Dios si estoy pasando por una prueba?” se puede estar preguntando.  La respuesta es usted debe pensar como el cielo.  Cuando enfrentamos pruebas, problemas, persecuciones y todo tipo de situaciones tenemos que engrandecer a Dios—no nuestro problema.

¿Qué está diciendo el cielo de tus hijos, tu matrimonio, tus finanzas—que dice el cielo de tu futuro?  Esto es donde tenemos que hacer una decisión consciente de no estar de acuerdo con las sugerencias y mentiras del enemigo y ponernos de acuerdo con lo que el cielo está diciendo acerca de nosotros.

Bajo un microscopio la partícula más pequeña, el organismo más pequeño se puede ver enorme.  Y con buena razón, se está engrandeciendo bajo el lente del microscopio.  Sin embargo el tamaño actual del organismo no ha cambiado.  Muchas veces cometemos el error de engrandecer nuestros problemas—más en la perspectiva del cielo son verdaderamente tan pequeños.

Al engrandecer a Dios, nuestra perspectiva cambia.  Nos recordamos a nosotros mismos que tan grande es Dios, cuan fiel Él ha sido, y que Él nunca ha perdido una batalla ¡y nunca perderá!

¿Quieres ver las cosas como las ve tu Padre?  Búscalo, adóralo, alábalo, súbete a Su regazo, acércate lo bastante a Él para que puedas ver las cosas como El las ve.

¿Estas enfrentando una situación difícil hoy?  ¿Estás pasando por una prueba?  Amado, El Padre te dice hoy, “Ven, sube aquí, hijito, ven descansa en Mi regazo, ven a ver como se ve tu vida desde acá arriba…”

Di esta oración:

Padre, te pido que me perdones por engrandecer mis problemas.  Hoy hago la decisión a engrandecerte a Ti—yo te hare más grande que cualquier problema que estoy enfrentando ¡y pensare como que piensa el cielo!  En el nombre de Jesús. Amen.

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